-Me has conocido en un momento extraño de mi vida.
"A todas ellas van también dedicadas estas páginas, con el extraño y alentador afecto que sólo es posible mantener entre personas que no llegan a conocerse nunca".

Soledad Puértolas, en el prólogo de Una enfermedad moral.

Cadenas.

El tiempo pasa, y la vida gira y da vueltas, y raras veces la sensación de vértigo abandona el cuerpo. Los días corren, incansables, y hago terribles esfuerzos por seguir siendo la que era, por no ceder ante las presiones externas y destruir lo que ha ido creciendo, poquito a poco, a lo largo de los años.
Y sigo creyendo en la compasión, en la bondad, en la persecución de imposibles. Y sigo sin querer  trabajar en una oficina, ni ser la jefa de nadie, ni tampoco tener que responder ante algo que no sea mi propia conciencia, libre, sin rejas ni trabas ni grilletes que la opriman. No quiero una vida de encierro: temo ante todo las cadenas invisibles, las que sigilosamente trazan lazos alrededor de la mente y aprietan un poco más cada día.
Aunque pasen los años, aunque el camino fácil pase por doblegarse ante el tiempo y los hechos, y la vida sea cruel y penosa, no me arrodillaré ante el conformismo, ni me acomodaré en las adormideras.
Aunque los años pasen, no permitiré, bajo ninguna circunstancia, que cualquier tipo de cadena aprisione mi mente.


Song of myself. XXIV

Unscrew the lock from the doors!

Unscrew the doors themselves from their jambs!
Whoever degrades another degrades me,
And whatever is done or said returns at last lo me.
Through me the afflauts surging and surging, through me the current and index.
I will accept nothing which all cannot have their counterpart of on the same terms.

Walt Whitman.