-Me has conocido en un momento extraño de mi vida.
"A todas ellas van también dedicadas estas páginas, con el extraño y alentador afecto que sólo es posible mantener entre personas que no llegan a conocerse nunca".

Soledad Puértolas, en el prólogo de Una enfermedad moral.

El auténtico escritor.

Y he decidido que voy a ser escritor. Nada de abogado, como espera todo el mundo, ni de político o especialista en relaciones internacionales. Ni siquiera periodista, que fue lo que me recomendó mi papá el día en que encontró una pila de folios llenos de borrones y letras ensortijadas entre los apuntes de Historia. Quiero ser escritor porque he descubierto que es la única profesión en la que ser infeliz supone un aliciente. Porque para ser un buen escritor hace falta ser infeliz. Es casi un requisito imprescindible. Y si no que se lo pregunten a Hemingway, o a Virginia Wolf, o a Capote. Mentes agonizantes, almas moribundas. Grandes obras maestras sacadas de la miseria humana.

Y es que una persona alegre no es capaz de desarrollar una carrera fructífera, Quizá pueda hacer un par de buenas obras, tres a lo sumo, que hablen de lo bella que es la vida y lo bien que se está cuando uno es feliz. Pero no más. Siempre llega el momento clave en la historia de un escritor feliz: o bien se interna en alguno de los interminables jardines estivales que recorren su maravillosa imaginación para no volver nunca más, o descubre que las flores silvestres que cubrían los extensos prados de sus novelas le dan tanta alergia que prefiere cambiarlas por un martillo y una hoz.

Y adiós alegría. Bienvenida lucha obrera.

Y, ¿saben que es lo más triste? Que en el fondo los grandes escritos de la humanidad están plagados de cinismo. Es imposible encontrar en ellos otra cosa que no sean protestas, ni lágrimas por un amor dañino, ni blasfemias continuas contra la vida o los dioses que le dieron forma humana. Y estoy convencido de que todos estos autores rechazarían cualquier tipo de oferta que les prometiese pasar el resto de sus días sumidos en una felicidad tan intensa que retuviera sus palabras a mitad de camino entre la mente y los dedos.

Y el que acepte un vale por una existencia ufana, es que en su interior no es un auténtico escritor. Un escritor agradece la desdicha porque nutre su cerebro de ideas. Es así de duro, pero no hay nada más cierto.

Y ahora llega la pregunta.

- Y tú, que mucho hablas de la espiga ajena y muy poco de tu propio pajar, ¿eres feliz siendo infeliz?

La respuesta es corta y sencilla. Y tajante, ante todo tajante.

- Sí.

- ¿Y por qué?

- Eso ya son dos preguntas.

- ¿No encuentras respuesta?

- Y una tercera.

-¿No me vas a responder?

- Porque hay que hacerse a las situaciones. Y si uno es infeliz y demasiado vago para remediarlo, o infeliz y demasiado desafortunado para cambiar su vida, entonces es mejor adecuarse a este estado. Así que sí. Soy feliz siendo infeliz, porque eso me aventaja ante otros muchos aspirantes a escritores que viven vidas fabulosas. Y espero que mis papás me pongan muchos problemas por querer dedicarme a las letras, porque inconscientemente me estarán regalando el éxito.



(Que conste que no comparto las opiniones aquí vertidas, sólo es una pequeña reflexión que me apetecía subir ;) )

11 comentarios:

si yo no fuera mujer sino hombre, no podría estar sentada aqui por gusto escribiendo libros o artículos... Mi papá dijo alguna vez que no ganaría un clavo por estudiar Literatura, el estar aqui es porque seguramente me lo creí hace años y estudié otra cosa, y aun así mi abuelo me decía que estudiara literatura porque una mujer no esta obligada a ganar dinero para mantener a una familia. Yo estoy aqui haciendo algo que me gusta, porque soy mujer pero con esas mentalidades, si fuera hombre tal vez estaría perdida y jodida


besotes lena

 

q tal ya leiste mi comentario?
s algo k obseciona
d saber k alguien comparte el mismo tormento k yo....y aun a kilometros de distancia....en mexico

 

kreo k no entiendo esto del blogg
jajaj leemos desde ES y que bueno que te haya gustado la produccion rosario por estela
y desde aqui tenemos el mismo tormento k usted
kerer ser escritores...........sufrir las palabras

 

espero puedas responderme

 

INCREIBLE INCREIBLE y mil veces INCREIBLE.

tienes razón aunque como yo ya dije alguna vez simplemente pienso que no somos infelices, que tan solo no sabemos lo que es la felicidad. Nunca nadie nos lo ha explicado.

disculpas por haber pasado tan tarde...

P.D- verdad que la letra que has puesto hace los textos mas originales? yo los uso a veces jajaj

 

Bueno algo de razón tiene, pero ni por asomo le doy la razón. Creo que las diferentes sensaciones, bajones, vueltas que nos da la vida os ayuda ( a vosotros, ya que yo todavia no soy una escritora) a cambiar de registro y estimular la imaginacion. En definitiva para crear y construir un modo de pensamiento.

Como siempre brillante querida, como siempre!
Este blog deberia ser una joya guardada entre cristales irrompibles y esos rayos laser que captan el movimiento.

Gracias, Gracias por escribir.
Besos Lena (L)

 

Pero entonces, al final de toda esa reflexión vuelves al punto inicial, porque eres feliz; feliz por ser infeliz, si, pero feliz al fin y al cabo.
Yo no creo que el buen escritor se haga por las desdichas; el buen escritor se hace por saber transmitirlas aun cuando no las está sintiendo en sus propias carnes.

Un muás de una no-pero-deseosa-de-ser-escritora ;)

 

me encanta como escribes :D

 

amo tus escritos..
me enamoran, me cautivan, me transportan, me emocionan, me aman...

Creo que, yo también quiero ser escritora..

 

Impecable, aunque discrepo también de esas opiniones, es hermoso leerlo. Besos!

 

has creado belleza mediante palabras no?
Eres un buén escritor seas feliz infeliz o feliz por ser infeliz ;D

 

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Song of myself. XXIV

Unscrew the lock from the doors!

Unscrew the doors themselves from their jambs!
Whoever degrades another degrades me,
And whatever is done or said returns at last lo me.
Through me the afflauts surging and surging, through me the current and index.
I will accept nothing which all cannot have their counterpart of on the same terms.

Walt Whitman.