-Me has conocido en un momento extraño de mi vida.
"A todas ellas van también dedicadas estas páginas, con el extraño y alentador afecto que sólo es posible mantener entre personas que no llegan a conocerse nunca".

Soledad Puértolas, en el prólogo de Una enfermedad moral.

"Nocturno II", de Eugenio Florit.


Porque te miro y no sé de qué esquina del cielo me llegan las palomas,

se adormece la luz y se hunde el recuerdo más allá de la arena donde duermen los barcos asfixiados;

y si alza palabras de tu boca el ensueño distante

es como si la lluvia me cayese en un fondo amarillo de soledades muertas.

Con aquel palpitar de mariposas encendidas de ocaso

me suben desde el fondo del sueño tus manos con una esencia de violetas de nieve;

(...)

Porque estaba desnudo el cielo y sorda la pulsación de las orillas

cuando me sentí como un niño, solo en la mitad de la selva caliente;

y si echaba a rodar mi grito fuera de lágrimas y miedos

lo veía tornar a mí, rotas las alas, a hundir el pico en mi garganta.

Fuerza, fuerza para responder a cada luz con un gusano pequeñito;

fuerza también la que me obliga a verte con un suspiro exangüe entre las manos;

y más fuerza para decir que las estrellas están aún vivas,

cuando se sabe que ya no hay otra cosa que esperar más que la muerte de los árboles.

(...)

Por el camino caminar sin ver qué nubes cantan la ausencia de luz;

porque hasta ayer nada más tenía el mundo un destino de morir en tus ojos,

y toda la blancura de los cisnes se ha puesto a arder estremecida

con esa triste claridad que llega al cielo

cuando aún no se pintaron de azul las vestiduras de los ángeles.

Todo este sueño que está volando ciego

no sabe cuándo se aquietarán las aguas que llegan a buscar los caracoles desmarados.

Y aún más: como me duelen tanto las espinas del alba,

se echa a cantar tu vida lejos de mí para que se alimenten mis oídos con el recuerdo de tus senos.

Pero no quiero saber la propia fiesta de canciones desnudas;

no, no quiero tu engaño desde el mar ni la compasión de tantas azucenas

cuando estoy aquí solo, con el olvido de las lágrimas,

hundido tu recuerdo entre las manos para sembrarlo lejos de mí, por las auroras infinitas.




Eugenio Florit fue un poeta cubano nacido en Madrid en 1903. Nueva York fue el escenario de casi todo su trabajo como ensayista, crítico literario y traductor. Recibió en 1994 el premio Fray Luis de León, de la Universidad de Pontificia de Salamanca y el Premio Mitre, concedido por The Hispanic Society of America, en Nueva York. En 1991, 1994 y 1995 fue uno de los tres candidatos presentados para el Premio Cervantes de ese año por la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Falleció en Nueva York en el año 2000.


Fotografía: Alberto García-Alix.


Hacía mucho tiempo que un poema no me producía tantas sensaciones tan fuertes a la vez. Espero que lo disfrutéis tanto como yo, porque es sencillamente maravilloso. :)

2 comentarios:

Es un poema para leerlo varias veces y captar la escencia... (me tomaré ese tiempo...)

......

Gracias por tus comentarios en mi blog... a veces, me parece, que en mi vida pocas (por no decir nada, pues no quiero sonar pesimista) cosas tienen sentido... aún así creo que en algún punto lo tendrán... y espero que sea más pronto de lo que pienso...

Besos, Lena. Cuidate.

 

HOLA
QUE BUENO QUE TOMARAS TIEMPO PARA CONTESTARME
MUXAS GRACIAS
NO C XK TE PUSE TANTOS COMENTARIOS......STABA UN POKO BORRACHO
ESTUDIAR MEDICINA Y PERO QUERER SER ESCRITOR ES DIFICIL :(
BONITAS LINEAS SON LAS QUE ACABO DE LEER, ES BUENO LEERTE

 

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Song of myself. XXIV

Unscrew the lock from the doors!

Unscrew the doors themselves from their jambs!
Whoever degrades another degrades me,
And whatever is done or said returns at last lo me.
Through me the afflauts surging and surging, through me the current and index.
I will accept nothing which all cannot have their counterpart of on the same terms.

Walt Whitman.