-Me has conocido en un momento extraño de mi vida.
"A todas ellas van también dedicadas estas páginas, con el extraño y alentador afecto que sólo es posible mantener entre personas que no llegan a conocerse nunca".

Soledad Puértolas, en el prólogo de Una enfermedad moral.

El valor

Miras tu reflejo en mis ojos. Bajas los tuyos hasta el suelo tintado de rojo. Te callas. No tienes agallas para mirarte de nuevo. Pero mi sangre en las baldosas vuelve a devolverte tu imagen. Entre esquirlas de mi corazón roto, tu alma astillada y un vaso de cristal no queda margen para las concesiones. Ni para nuevas y vacuas excusas. Rehúsas mirarme de nuevo, mirar el malva de mis párpados. La sangre sobre tu palma. Cobarde, te levantas tambaleándote. Una noche más, una nueva pesadilla. La misma que se repite variando muy poco el guión.
Me amas, me odias. O tu puta o tu princesa. Te temo, te evito. Me llamas, me escondo. Me pegas, yo grito. Otra noche más…

Hago las maletas, te quedas ahí tirado. Con tu violencia y tus insultos. Con tu corazón vacío y tus puños apretados. ¡Ahí te quedas!
Ni tu princesa, ni tu puta. Ni tu chivo expiatorio. Simplemente yo, otra vez, sin morados ni en un perpetuo velatorio. ¡Ahí te quedas!
Mi corazón ya sin astillas. Empieza mi nueva vida.

1 comentarios:

Si vivo cien años, cincuenta pienso, que se irán me imagino, sumando otros cincuenta de minutos absurdos en la calle, esperando el bus o en el túnel de un subterráneo, fingiendo una reposición intacta en la memoria rodeada de gente o llorando a solas.

Su presencia en lapsos dormidos e intermitentes y el sentimiento que se dispara permanece conmigo ahora alerta para la procastinación. Me hace falta hablar así, al menos del modo que lo hemos hecho, aunque se que nos quedamos debiendo otras cosas, entre pendientes siempre las coincidencias extrañas

incluyo este post que me llegó hondo.

hay que comenzar a reiniciar el camino

 

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Song of myself. XXIV

Unscrew the lock from the doors!

Unscrew the doors themselves from their jambs!
Whoever degrades another degrades me,
And whatever is done or said returns at last lo me.
Through me the afflauts surging and surging, through me the current and index.
I will accept nothing which all cannot have their counterpart of on the same terms.

Walt Whitman.