-Me has conocido en un momento extraño de mi vida.
"A todas ellas van también dedicadas estas páginas, con el extraño y alentador afecto que sólo es posible mantener entre personas que no llegan a conocerse nunca".

Soledad Puértolas, en el prólogo de Una enfermedad moral.

Arritmia (1).

Soy la persona más arrítmica que conozco y, aunque de pequeña soñase con ser una especie de Aretha Franklin pálida, la verdad es que siempre lo he sabido. Soy de ese tipo de personas que destrozan cualquier canción que tratan de entonar, aunque incluso la interpretación se reduzca a un simple tarareo. Sencillamente, es que no sé cantar.

¿Recuerdan a la Holly Golightly de Hepburn cantando como un jilguero en la ventana mientras Paul Varjak la observa extasiado desde su ventana? Bien, ese es justo el tipo de escena que jamás se repetirá conmigo. Soy más el tipo de neurótica que tan bien abandera Woody Allen con sus palabras trabadas y una corriente de frases que arrollan todo lo que pillan a su paso; algo así como si alguien hubiese abierto de repente las compuertas de un pantano y el agua estancada durante décadas fluyera, furiosa, a través de un cauce lleno de arbustos secos.

Ya no sueño con ser una diva del soul. Ahora, que soy una persona madura y consciente de sus limitaciones, he asumido que la música y yo nunca vamos a ser buenas amigas. Ahora sueño con escribir, o con ser una gran guionista, o con tener una pequeña tienda de libros de segunda mano. He custodiado las ganas de verme en mitad de un enorme estadio cantando ante un público entregado entre mis exorbitantes sueños de niña pequeña. Bien guardadito bajo llave en un baúl en el rincón más recóndito de mi mente. ¡Vaya estupidez eso de querer ser cantante! ¡Qué curiosos y extravagantes los sueños de cría ingenua!

Eso sí, si la vida afortunada me conduce de nuevo a Nueva York quizá pruebe a desayunar croissants delante de Tiffany’s. Puede que así me llegue la cura de la afonía.

4 comentarios:

¡Qué maravilla! Es que me encanta como escribes. Yo creo que todos hemos soñado con ser cantantes de pequeños, yo cantaba en las reuniones familiares a los 5 años haciendo un ridículo espantoso jaja Muchos besos lena!

 

Total y rotundamente de acuerdo con Beatriz, me encanta como escribes en el sentido narrativo, todo esta estructura y perfectamente descrito. Yo creo que todos alguna vez nos hemos imagiando extasiados, gritando feroces letrdas antes unos extasiados fans que corean nuestro nombre..

Por favor te lo pido
NO DEJES NUNCA DE ESCRIBIR



besos(L)
:D

 

Pues tu arritmia de canto se compensa plenamente con el ritmo de tus palabras, mi querida Lena, ¡no careces de nada!

saludos

 

De chicos casi todos soñamos cantar en un escenario. Ja ja yo tambien lo soñe.

 

Publicar un comentario

¡Gracias por tu tiempo!

Song of myself. XXIV

Unscrew the lock from the doors!

Unscrew the doors themselves from their jambs!
Whoever degrades another degrades me,
And whatever is done or said returns at last lo me.
Through me the afflauts surging and surging, through me the current and index.
I will accept nothing which all cannot have their counterpart of on the same terms.

Walt Whitman.