-Me has conocido en un momento extraño de mi vida.
"A todas ellas van también dedicadas estas páginas, con el extraño y alentador afecto que sólo es posible mantener entre personas que no llegan a conocerse nunca".

Soledad Puértolas, en el prólogo de Una enfermedad moral.

Noctámbula

Cuando el Sol se esconde detrás de los edificios y las tinieblas comienzan a reclamar el espacio que la luz les roba durante el día, ella sale de su agujero. Alrededor de su cuerpo parece orbitar un halo argentado que la acompaña a todas partes. Es morena y pálida, como si hubiese sido engendrada por seres nocturnos. Todos los amaneceres comienza una hibernación y todos los atardeceres vuelve a nacer, cuando la boca oscura de la noche pronuncia su nombre en un susurro. Y entonces sale a las aceras, las mismas que no conoce bajo la luz del día, y camina y se pierde entre los callejones de Madrid. Y su cerebro se reactiva bajo el abrazo de la Luna y es capaz de verlo todo con más nitidez, y es capaz de sentir la felicidad en su estado más puro.


En el barrio alguien comenta que es una mujer extraña, una noctámbula, una asceta que huye de la luz. Ella se ríe, porque sabe que únicamente después de que las estrellas cubran el cielo de pimienta plateada puede respirar la belleza sublime que sólo los hijos de la noche tienen el privilegio de conocer.


1 comentarios:

Estupendo, como siempre. Somos muchas las noctámbulas madrileñas...

 

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Song of myself. XXIV

Unscrew the lock from the doors!

Unscrew the doors themselves from their jambs!
Whoever degrades another degrades me,
And whatever is done or said returns at last lo me.
Through me the afflauts surging and surging, through me the current and index.
I will accept nothing which all cannot have their counterpart of on the same terms.

Walt Whitman.